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Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Es un impuesto directo y progresivo que grava la renta obtenida por las personas físicas residentes en España a lo largo de un año, incluyendo salarios, rendimientos de capital y ganancias patrimoniales.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas —conocido por sus siglas IRPF— es uno de los pilares del sistema tributario español y la principal figura impositiva para los ciudadanos.

El IRPF se caracteriza por:

  • Ser un tributo de naturaleza directa. Grava directamente la obtención de renta.
  • Ser personal. Tiene en cuenta las circunstancias personales y familiares del contribuyente (hijos, discapacidad, etc.)
  • Ser progresivo. El tipo impositivo aumenta a medida que lo hace la base imponible, gravando en mayor proporción a quienes más ganan.

Base inponible: suma de diferentes rentas

La base imponible del IRPF se compone de la suma de diferentes tipos de rentas que el contribuyente ha obtenido durante el periodo impositivo, que coincide con el año natural. Estas rentas se clasifican principalmente en:

  • Rendimientos del trabajo (sueldos y pensiones).
  • Rendimientos del capital mobiliario e inmobiliario (intereses de cuentas, dividendos, alquileres).
  • Rendimientos de actividades económicas (ingresos de autónomos y profesionales).
  • Ganancias y pérdidas patrimoniales (por ej. venta de un inmueble, acciones, etc.).

La gestión del impuesto culmina con la presentación de la declaración de la Renta anual, donde se calcula la cuota final a pagar o a devolver. Durante el año, los contribuyentes suelen adelantar parte del impuesto a través de retenciones en sus nóminas o pagos a cuenta, que se regularizan en la declaración final.

La estructura de tramos del IRPF, con sus tipos marginales crecientes, materializa el principio de progresividad y redistribución de la riqueza que inspira este impuesto.

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