El Premio Nobel de Economía
Del Banco de Suecia
«en memoria» de Alfred Nobel
El llamado «Premio Nobel de Economía» marca carreras académicas y titulares de prensa cada otoño. Sin embargo, su historia es bastante diferente a la de los premios originales creados por el químico e inventor sueco Alfred Nobel a finales del siglo XIX.
A diferencia de Física, Química, Medicina, Literatura o Paz, la Economía no aparece en el testamento de Nobel, y el galardón que hoy conocemos fue impulsado décadas después por el banco central de Suecia. Entender este origen es clave para comprender tanto su prestigio como las controversias que arrastra.
Un Nobel, pero con matices
Alfred Nobel firmó su testamento en 1895 y estableció que sus bienes financiarían premios anuales en cinco campos: Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. La Economía no figuraba en esa lista, ni como disciplina separada ni como subcategoría de otra ciencia. Durante más de setenta años, nadie habló de un Nobel de Economía porque sencillamente no existía en el marco jurídico y simbólico definido por el propio Nobel.
La situación cambió en 1968, cuando el Sveriges Riksbank, el banco central de Suecia, decidió conmemorar su 300 aniversario creando un premio en ciencias económicas. El nombre oficial del galardón es «Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel» (en inglés, Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel).
Para darle el máximo prestigio posible, el premio se vinculó a la Fundación Nobel y se integró en su estructura institucional. Desde 1969, el nuevo premio se entrega en la misma ceremonia que los otros galardones, con una medalla y un diploma similares, lo que ha consolidado en la práctica la expresión abreviada «Premio Nobel de Economía».
Quién lo financia y quién lo concede
Aunque comparte escenario y ritual con los Nobel clásicos, el premio de Economía tiene una fuente de financiación distinta. Su dotación procede de una donación específica del banco central sueco a la Fundación Nobel, renovada y ajustada a lo largo del tiempo, lo que lo convierte en el único «Nobel» costeado por una institución financiera pública. Esta diferencia no es solo contable: refuerza la idea de que el galardón se parece mucho a los Nobel, pero no deriva directamente de la voluntad de su fundador.
En cuanto al funcionamiento, la Fundación Nobel administra el premio y la Real Academia Sueca de Ciencias actúa como jurado, igual que en Física o Química. Cada año se nominan candidatos, se evalúan sus contribuciones y, finalmente, se elige a uno, dos o tres economistas, que reciben el galardón en Estocolmo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.
Desde el primer fallo, que recayó en Ragnar Frisch y Jan Tinbergen en 1969, el premio ha ido trazando una especie de mapa de lo que la corriente dominante considera avances «fundamentales» en economía.
Trayectoria: de la econometría a las finanzas conductuales
El historial de galardonados permite seguir la evolución interna de la disciplina. En los primeros años, el premio se centró en contribuciones de carácter formal y cuantitativo, como la econometría, la teoría del equilibrio general o la macroeconomía basada en modelos. Más adelante, aparecieron nombres ligados a la teoría de juegos, las finanzas modernas, las expectativas racionales o los mercados eficientes, reforzando la imagen de una economía cada vez más matematizada.
Con el tiempo, también han sido reconocidas corrientes que desbordan el marco neoclásico más rígido, como la economía conductual asociada a Daniel Kahneman, o los estudios sobre instituciones, organización y mercados con fricciones. Sin embargo, el perfil general sigue siendo claro: fuerte presencia de la tradición neoclásica, notable peso de la Escuela de Chicago y predominio de economistas formados en universidades estadounidenses. De hecho, la mayoría de los premiados son de Estados Unidos, seguidos por un grupo mucho más reducido de países europeos, mientras que otras regiones aparecen de forma muy marginal.
¿Qué hay detrás del prestigio?
Para el gran público, el «Nobel de Economía» funciona como un sello de autoridad: si una idea o una línea de investigación ha merecido el premio, se tiende a pensar que representa el mejor conocimiento disponible sobre cómo funciona la economía. En el mundo académico, el galardón actúa como un gran reflector que ilumina determinadas áreas de trabajo, multiplica citas y consolida manuales y programas de estudio. A la vez, para los gobiernos y los medios de comunicación, la figura del «premio Nobel de Economía» se convierte en una fuente de legitimidad a la hora de justificar políticas o diagnósticos.
Ese mismo prestigio ha generado dudas sobre si el premio no está sobredimensionando la capacidad de la economía para ofrecer respuestas robustas a problemas complejos. A diferencia de la física o la química, la economía trabaja con sistemas donde entran en juego expectativas, conflictos de intereses y estructuras de poder difíciles de encapsular en modelos estables. Por eso, cada vez que una crisis financiera o una recesión grave pilla por sorpresa a buena parte de la profesión, se reaviva la pregunta de hasta qué punto la comparación con los Nobel de las ciencias naturales es realmente adecuada.
Críticas: legitimidad, sesgo y «cientificidad»
Una de las críticas más repetidas se refiere a la propia legitimidad del premio. Varios descendientes de Alfred Nobel han recordado que la economía nunca figuró en el testamento y que, en su opinión, utilizar el apellido Nobel para un galardón creado por un banco central distorsiona la voluntad del fundador. Desde esta perspectiva, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel sería menos una extensión natural de los Nobel y más una operación de branding que aprovecha su prestigio para apuntalar la reputación de la economía como ciencia.
Otra línea de crítica apunta al sesgo ideológico y geográfico. Numerosos artículos señalan que el premio ha servido para consolidar una visión muy concreta de la disciplina —la corriente neoclásica dominante—, dejando en la periferia a enfoques heterodoxos como el marxismo, el post‑keynesianismo o la economía feminista. Además, el predominio de premiados estadounidenses y de unas pocas universidades refuerza jerarquías académicas ya existentes, al convertir ciertos centros y revistas en árbitros casi exclusivos de lo que cuenta como «avance científico».
Por último, existe un debate de fondo sobre la «cientificidad» de la economía. Algunos críticos sostienen que otorgarle un premio con el aura de los Nobel contribuye a presentar como neutrales y técnicas decisiones y modelos que, en realidad, incorporan supuestos normativos sobre eficiencia, justicia o papel del Estado. Desde esta óptica, el galardón no solo reconoce trabajos académicos, sino que actúa como un dispositivo de poder simbólico que ayuda a legitimar ciertas políticas económicas frente a otras.
¿Qué lugar ocupa hoy el Nobel de Economía?
A pesar de las críticas, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel se ha consolidado como el principal galardón de la disciplina y difícilmente desaparecerá en el corto plazo. Cada nueva edición reactiva la discusión sobre a quién se premia, qué temas se consideran centrales y cómo se reparte el reconocimiento entre distintas corrientes y regiones. Al mismo tiempo, el propio historial de premios se ha convertido en una fuente para estudiar la evolución de la economía académica y los equilibrios de poder dentro de la profesión.
Desde esta página puedes viajar por toda la historia del premio y conocer a cada uno de los ganadores del Nobel de Economía. A partir de nuestra selección podrás entender mejor sus contribuciones teóricas, descubrir sus principales obras y, al mismo tiempo, asomarte a aspectos menos conocidos de su trayectoria y de su faceta más personal.
FAQS (preguntas frecuentes)
¿Cómo se llama oficialmente el Nobel de Economía?
Su nombre oficial es «Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel» (Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel). En el uso cotidiano se abrevia como «Nobel de Economía».
¿Quién creó el Nobel de Economía?
Lo creó el Sveriges Riksbank (banco central de Suecia) en 1968, con motivo de su 300 aniversario, y lo financia mediante una dotación específica gestionada por la Fundación Nobel.
¿Por qué se dice que «no es un Nobel verdadero»?
Porque la Economía no aparece en el testamento de Alfred Nobel y el premio en ciencias económicas no deriva de su voluntad, sino de un acuerdo posterior entre el banco central sueco y la Fundación Nobel. Por eso se habla de un premio «en memoria» de Alfred Nobel, y no de un Nobel original.
¿Qué críticas recibe el premio?
Se cuestiona su legitimidad histórica, su sesgo hacia la corriente neoclásica y hacia economistas estadounidenses, y el uso del aura «Nobel» para reforzar la imagen de la economía como ciencia neutral y puramente técnica. También se debate si es adecuado equiparar este premio con los Nobel de las ciencias naturales.
¿Quién decide los ganadores?
La Real Academia Sueca de Ciencias selecciona a los premiados, siguiendo un proceso similar al de los Nobel de Física y Química, y el galardón se entrega en la misma ceremonia oficial en Estocolmo.
¿Cuándo se conoce al ganador o ganadores?
¿Qué recibe exactamente la persona galardonada con el Nobel de Economía?
El ganador recibe una medalla conmemorativa específica del premio de Economía, un diploma con el texto oficial del galardón y una dotación económica que se reparte entre los premiados de ese año. La cuantía ha variado con el tiempo y hoy se sitúa en varios millones de coronas suecas, divididos a partes iguales cuando hay más de un galardonado.
¿Cómo ha cambiado la cuantía del premio con los años?
La cuantía nominal ha crecido con altibajos, hasta alcanzar una dotación actual en el entorno del millón de dólares por premio completo, que se reparte entre los ganadores de cada edición.