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Precios rígidos

(sticky prices)

Situación en la que los precios no se ajustan con rapidez ante cambios en la demanda o en los costes. En consecuencia, a corto plazo las variaciones del gasto pueden reflejarse más en producción y empleo que en precios.

En macroeconomía, la rigidez de los precios (sticky prices) se refiere a precios que tardan en cambiar, aunque las condiciones del mercado se hayan modificado. Dicho de otro modo, incluso si cae la demanda o suben ciertos costes, muchas empresas no ajustan su lista de precios de inmediato, sino con retraso y, a menudo, en momentos puntuales.

Además, esta rigidez no implica que los precios sean «fijos para siempre». Más bien señala que el ajuste es discontinuo y lento, lo que introduce inercia en la inflación y en el comportamiento del ciclo económico.

Por qué los precios se vuelven rígidos

Los precios pueden ser rígidos por razones:

  • Operativas (costes de cambiar tarifas, catálogos o sistemas).
  • Contractuales (acuerdos a plazo con clientes y proveedores).
  • Estratégicas (miedo a perder clientes o a iniciar guerras de precios).


Por tanto, aunque un ajuste inmediato fuese posible, puede no ser conveniente desde el punto de vista comercial.

Asimismo, en mercados con competencia imperfecta, las empresas suelen fijar precios con márgenes y revisarlos de forma periódica. En consecuencia, la decisión de cambiar precios depende tanto de la demanda como de reglas internas de revisión.

Implicaciones macroeconómicas

Cuando los precios son rígidos, un aumento de la demanda no se traduce al instante en inflación, sino que primero puede elevar la producción y el empleo. Sin embargo, si el impulso persiste, los precios terminan ajustándose y la inflación puede acelerar. Por eso, las rigideces de los precios ayudan a explicar por qué la política monetaria suele afectar a la economía real con retardos.

Del mismo modo, ante una caída de la demanda, la rigidez a la baja puede provocar ajustes vía cantidades: menor producción, menos horas trabajadas o despidos. Por tanto, los precios rígidos pueden amplificar las recesiones a corto plazo.

Límites y matices

La rigidez de precios no es igual en todos los sectores: bienes con precios online pueden ajustarse más rápido, mientras que servicios con tarifas estables pueden tardar más. Además, en entornos de inflación alta, las revisiones suelen ser más frecuentes, lo que reduce la «rigidez». En consecuencia, conviene analizar el contexto para interpretar su impacto.

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