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Salarios rígidos
(sticky wages)

Situación en la que los salarios nominales no se ajustan con rapidez, especialmente a la baja, cuando cambian la demanda, la productividad o las condiciones del mercado laboral. En consecuencia, parte del ajuste económico se traslada al empleo y a las horas trabajadas, en lugar de reflejarse solo en salarios.

En macroeconomía, la rigidez de los salarios (sticky wages) se refiere a la rigidez de los salarios nominales: los sueldos tienden a revisarse con retraso y, a menudo, en momentos concretos (por ejemplo, renegociaciones o revisiones anuales). Dicho de otro modo, aunque la actividad caiga o el paro aumente, los salarios no bajan al mismo ritmo, porque existen fricciones que dificultan el ajuste inmediato.

Además, la rigidez salarial no significa ausencia de cambios. Significa, más bien, que el ajuste se produce lentamente y con una asimetría frecuente: es más fácil que los salarios suban en expansiones que que bajen en recesiones.

Por qué los salarios son rígidos

Los salarios pueden ser rígidos por motivos:

  • Contractuales (convenios, cláusulas de revisión o duración de los contratos).
  • Institucionales (normas laborales, negociación colectiva).
  • De incentivos. Por ejemplo, recortes nominales pueden afectar a la motivación, la rotación o la productividad, por lo que las empresas prefieren ajustar por otras vías.


Asimismo, los costes de renegociación y el riesgo reputacional pueden reforzar la resistencia a modificar salarios con frecuencia. En consecuencia, ante un shock adverso, el ajuste tiende a concentrarse en márgenes alternativos.

Implicaciones para empleo e inflación

Cuando los salarios son rígidos, una caída de la demanda puede traducirse en menos contratación, más despidos o reducción de horas, en lugar de una caída proporcional de los salarios. Por tanto, la rigidez salarial ayuda a explicar por qué el desempleo puede aumentar con fuerza en recesiones.

A la vez, si los salarios reaccionan lentamente, los costes laborales pueden mantener cierta inercia, lo que influye en la dinámica de precios. Así, en el corto plazo, los salarios rígidos pueden contribuir a que la economía ajuste por cantidades (producción y empleo) antes que por precios.

Matices y límites

La rigidez salarial varía según sectores y países, y también depende del grado de temporalidad, de la facilidad de cambiar jornadas y de la cobertura de la negociación colectiva. Además, en entornos de alta inflación, los salarios nominales pueden revisarse con mayor frecuencia, aunque no necesariamente de forma sincronizada con la productividad.

En consecuencia, el concepto es útil para entender el ciclo, pero conviene aterrizarlo en instituciones concretas y en datos del mercado laboral.

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