Yield
Término traducido al español como rendimiento o rentabilidad que designa la ganancia financiera que genera un activo en relación con su coste o precio actual de mercado.
En el ámbito económico, el concepto de yield resulta fundamental para evaluar la capacidad que tiene un activo de generar ingresos de forma continuada. A diferencia de las ganancias de capital, que se obtienen únicamente al vender un activo por un precio superior al de compra, el rendimiento se centra de manera estricta en los beneficios recurrentes.
Gracias a esta métrica, los inversores pueden comparar la eficiencia de distintos instrumentos y tomar decisiones fundamentadas sobre dónde colocar su dinero para obtener rentas regulares a largo plazo
Tipos principales de rendimiento
Existen diversas formas de calcular el yield dependiendo del tipo de mercado. En la bolsa de valores, el más común es el dividend yield o rentabilidad por dividendo. Por consiguiente, este indicador se obtiene al dividir el dividendo anual que reparte una empresa por acción entre su precio de cotización actual.
Por otro lado, en el mercado de renta fija se utiliza el yield de los bonos, que mide el interés anual en relación con el valor nominal del título. Dentro de este grupo, destaca el rendimiento al vencimiento o Yield to Madurity (YTM), una fórmula matemática más avanzada que calcula el retorno total anualizado asumiendo que el inversor conserva el bono hasta su fecha de caducidad.
Interpretación y factores de riesgo
A la hora de interpretar este indicador, es crucial comprender que su porcentaje fluctúa de forma constante según el precio de mercado. Dado que la cotización se sitúa en el denominador de la fórmula, si el precio de una acción o un bono cae drásticamente, su yield aumentará de manera mecánica, incluso si el pago del cupón o dividendo se mantiene intacto.
En consecuencia, un rendimiento inusualmente alto no siempre es señal de una buena oportunidad de inversión. En muchas ocasiones, simplemente refleja que el mercado percibe un riesgo elevado y ha castigado el precio del activo por miedo a futuros recortes en los pagos.
Asimismo, factores macroeconómicos como las subidas de los tipos de interés también alteran estos porcentajes, obligando a los precios a ajustarse a la baja para ofrecer retornos más competitivos.