Conjunto de bienes o servicios que se ponen a disposición del mercado a un precio determinado en un momento concreto. En teoría económica, su relación con la demanda determina el precio de equilibrio y la cantidad transaccionada.
La oferta representa la cantidad total de un bien o servicio que los productores están dispuestos a vender a distintos precios, manteniendo constantes otros factores (como costes de producción o tecnología).
No se trata únicamente de la existencia física del producto, sino de la intención firme de venderlo bajo ciertas condiciones de mercado. Por ello, la oferta suele aumentar cuando el precio sube, ya que esto incentiva a las empresas a producir más para obtener mayores beneficios.
Aunque el precio es el determinante más visible, la curva de oferta depende también de los costes de los insumos (materias primas, salarios), la tecnología disponible y las expectativas empresariales. Si, por ejemplo, mejora la tecnología, producir se vuelve más barato y eficiente, lo que permite ofrecer más cantidad al mismo precio, desplazando la curva de oferta hacia la derecha.
Finalmente, la oferta no actúa en el vacío; interactúa constantemente con la demanda. Cuando ambas fuerzas se igualan, se alcanza el equilibrio de mercado.
Sin embargo, si la oferta supera a la demanda, se genera un excedente que presiona los precios a la baja.
Por el contrario, una oferta insuficiente frente a una demanda alta provoca escasez y eleva los precios, señalando a los productores que es rentable aumentar su producción.