P

Política anticíclica

Conjunto de acciones de política fiscal y monetaria diseñadas para suavizar las fluctuaciones del ciclo económico, estimulando la economía durante las recesiones y frenándola durante las expansiones.

La política anticíclica —también conocida como contracíclica— se basa en la intervención del gobierno y el banco central para moderar las fluctuaciones del ciclo económico. En lugar de permitir que la economía siga su curso natural de auges y recesiones, su objetivo es suavizar estos altibajos.

Esta estrategia, de inspiración keynesiana, parte de la idea de que los mercados no siempre se autorregulan de manera eficiente. La intervención estatal busca mantener la economía cerca de su potencial de crecimiento a largo plazo, reduciendo la volatilidad del empleo y la producción.

Política fiscal y estabilizadores automáticos

Las dos herramientas principales de la política anticíclica son la política fiscal y la política monetaria. Ambas se aplican de manera opuesta a la fase del ciclo en la que se encuentre la economía.

Durante una recesión, el gobierno aplica una política fiscal expansiva. Esto implica aumentar el gasto público, por ejemplo en infraestructuras, o reducir los impuestos para estimular la demanda agregada y reactivar la economía. Por el contrario, durante una fase de expansión rápida con riesgo de inflación, la política fiscal se vuelve contractiva. El gobierno reduce su gasto o aumenta los impuestos para «enfriar» la economía y prevenir un sobrecalentamiento.

Existen también los «estabilizadores automáticos», como el seguro de desempleo o los impuestos progresivos. Estos mecanismos actúan de forma contracíclica sin necesidad de decisiones políticas directas, ayudando a suavizar los ciclos de forma natural.

Política monetaria: los tipos de interés

La política monetaria anticíclica, ejecutada por el banco central, opera de forma similar. En una recesión, se reducen los tipos de interés y se aumenta la oferta monetaria para abaratar el crédito y fomentar así la inversión y el consumo. En un auge inflacionario, el banco central hace lo contrario: sube los tipos de interés y restringe la oferta de dinero. Esta medida encarece el crédito, frena el gasto y ayuda a controlar la subida de precios.

La eficacia de estas políticas depende de una correcta coordinación entre ambas. No obstante, su implementación enfrenta desafíos importantes, como los retardos en el diagnóstico de la situación económica y en el tiempo que tardan las medidas en surtir efecto.

Índice del glosario

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

Ñ

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z