La política monetaria es una herramienta macroeconómica clave, ejecutada por el banco central de un país. Su objetivo primordial es la «estabilidad de precios»; es decir, mantener la inflación en un nivel bajo y estable, generalmente alrededor del 2% anual.
El banco central —que en la mayoría de países desarrollados es una institución independiente del gobierno— también puede tener objetivos secundarios. Entre ellos se encuentran la moderación de los ciclos económicos y el mantenimiento de la estabilidad del sistema financiero.