Para lograr estas ventajas, una empresa puede dirigirse a un mercado amplio o a un nicho de mercado (enfoque). Esto genera tres estrategias genéricas, que son liderazgo en costes, diferenciación y enfoque. La estrategia de enfoque puede basarse tanto en costes como en diferenciación para un segmento específico.
Porter advierte del riesgo de quedar «atrapado a la mitad». Esto ocurre cuando una empresa intenta seguir todas las estrategias a la vez sin destacar en ninguna, lo que diluye su ventaja competitiva y reduce su rentabilidad a largo plazo.
Para analizar las fuentes de esta ventaja, Porter introdujo la cadena de valor. Esta herramienta descompone la empresa en sus actividades clave (logística, operaciones, marketing, etc.) para identificar dónde se puede reducir costes o generar diferenciación.
Al optimizar y coordinar estas actividades de manera única, una empresa construye una posición defendible en el mercado. Esto le permite obtener beneficios superiores a la media de su industria de forma sostenible.