Aunque estos ciclos son recurrentes, su duración e intensidad son irregulares, lo que hace difícil su predicción.
Existen diversas escuelas de pensamiento sobre las causas de estos ciclos. La teoría keynesiana atribuye las fluctuaciones a la inestabilidad de la demanda agregada, especialmente de la inversión, impulsada por la confianza empresarial o los «espíritus animales (animal spirits)».
Por ello, defiende la intervención del gobierno para estabilizar la economía. En contraste, la teoría del ciclo económico real (RBC) sostiene que los ciclos son una respuesta eficiente de la economía a choques tecnológicos o de productividad reales, y no el resultado de fallos del mercado.
Otras teorías importantes incluyen la monetarista, que culpa a las variaciones erráticas de la oferta monetaria por parte de la autoridad monetaria de ser la principal causa de la inestabilidad económica.
La Escuela Austríaca, por su parte, argumenta que los ciclos son provocados por una expansión artificial del crédito por parte de los bancos centrales, lo que conduce a una mala asignación de recursos e inversiones insostenibles que inevitablemente terminan en una crisis.