La bolsa de valores constituye un mercado financiero organizado que facilita el intercambio de activos financieros entre compradores y vendedores. Este mercado brinda a las empresas la posibilidad de financiarse a través de la emisión y venta de acciones y bonos, mientras que a los inversores les permite invertir en instrumentos financieros con el objetivo de obtener rentabilidad.
El funcionamiento de la bolsa se basa en el principio de oferta y demanda, donde compradores y vendedores establecen los precios de las transacciones.
Para las empresas, la cotización en bolsa permite obtener financiación para inversiones, expansión o proyectos de desarrollo, además de mejorar su reputación y atraer inversores.
Los inversores pueden participar del crecimiento empresarial y obtener beneficios mediante compra y venta de acciones, asumiendo riesgos de fluctuaciones —lo que se denomina volatilidad—, pero con posibilidad de mayores rentabilidades y pérdidas.
En las bolsas de valores también se intercambian fondos de inversión (ETFs), productos derivados (futuros, opciones y swaps), así como otros activos financieros.