En la teoría marxista, la burguesía es definida como la clase que controla el aparato productivo y que, para generar beneficios, explota la fuerza de trabajo del proletariado (la clase obrera), que solo posee su capacidad para trabajar.
Esta relación antagónica entre ambas clases es, según esta perspectiva, el motor del conflicto social y de la lucha de clases que caracteriza a la sociedad capitalista. La burguesía, para mantener su posición dominante, no solo ejerce el poder económico, sino que también influye decisivamente en las esferas política, cultural e ideológica de la sociedad.
Más allá de la visión marxista, el término «burguesía» se utiliza en un sentido más amplio para describir a la clase media-alta y alta de las sociedades modernas, caracterizada por un determinado nivel de ingresos, un estilo de vida acomodado y un conjunto de valores asociados al éxito económico, la propiedad privada y la estabilidad social.
Dentro de la burguesía se pueden distinguir diferentes estratos, como la alta burguesía (grandes empresarios y financieros), la burguesía media (profesionales, comerciantes) y la pequeña burguesía (pequeños propietarios y autónomos).