En consecuencia, la existencia de costes de transacción explica por qué no todas las actividades económicas se organizan a través del mercado. Según Coase, las empresas surgen precisamente para reducir estos costes, ya que, en muchos casos, resulta más eficiente coordinar ciertas actividades internamente —mediante relaciones jerárquicas— que recurrir constantemente al mercado para cada pequeña operación.
Por último, el nivel de los costes de transacción en una economía depende en gran medida de diversos factores, como la calidad de las instituciones, el desarrollo de la tecnología de la información y el grado de confianza entre los agentes económicos. Cuando estos elementos mejoran, las fricciones del mercado tienden a disminuir y la eficiencia económica aumenta.
En definitiva, comprender la naturaleza y el impacto de los costes de transacción es clave para analizar cómo se organizan las empresas, cómo funcionan los mercados y qué papel desempeñan las instituciones en el desarrollo económico.