Esta crítica está íntimamente ligada a la teoría de las expectativas racionales. Dicha teoría postula que los agentes económicos forman sus expectativas sobre el futuro utilizando toda la información disponible de manera eficiente y racional, sin cometer errores sistemáticos.
Si el gobierno anuncia un cambio de política, como un plan de estímulo, los agentes racionales no se comportarán como en el pasado. Anticiparán las consecuencias de esa nueva política, como un aumento de la inflación, y ajustarán su comportamiento de inmediato para protegerse.
La implicación de la Crítica de Lucas es profunda: cualquier intento de explotar una relación estadística observada en el pasado para guiar la política futura está condenado al fracaso.
El propio cambio de política alterará el comportamiento de los agentes y, con ello, la relación estadística observada. Por ejemplo, si un gobierno intenta reducir el desempleo a costa de una mayor inflación, los agentes anticiparán la inflación. Como resultado, exigirán salarios más altos, y el efecto sobre el desempleo será nulo, generando únicamente una subida de precios.