Este enfoque se basa en el modelo del homo economicus, un ser humano abstracto que posee información perfecta, preferencias estables y capacidad para tomar siempre la decisión que maximice su interés propio. La teoría de la elección racional permite construir modelos matemáticos precisos del comportamiento humano.
A pesar de su poder analítico, esta teoría ha recibido numerosas críticas. La economía comportamental, por ejemplo, ha demostrado que las personas a menudo se desvían de la racionalidad perfecta debido a sesgos cognitivos, emociones e influencias sociales.
Los críticos también argumentan que el modelo ignora factores como el altruismo, las normas sociales o las relaciones de poder. Sin embargo, sus defensores sostienen que, aunque es una simplificación, sigue siendo una aproximación útil y poderosa para entender gran parte del comportamiento económico.