La equidad social es un concepto que va más allá de la igualdad formal. Mientras que la igualdad se entiende como tratar a todos de la misma manera, la equidad reconoce que no todas las personas parten del mismo punto y que, para lograr resultados justos, puede ser necesario un trato diferenciado.
Se trata de alcanzar una igualdad de oportunidades real y efectiva, que considera las barreras y desventajas que enfrentan ciertos grupos de la población por razones de género, origen étnico, discapacidad o clase social, entre otras.
En la práctica, el principio de equidad se traduce en políticas públicas diseñadas para reducir disparidades y promover la inclusión social. Esto incluye medidas como la acción afirmativa, servicios públicos accesibles, sistemas fiscales progresivos y programas de protección social.