La fisiocracia fue una influyente pero breve escuela económica liderada por François Quesnay, médico del rey Luis XV. Su nombre, de origen griego, significa «gobierno de la naturaleza». Los fisiócratas creían en la existencia de un orden natural en la economía, y que las leyes humanas no debían interferir con él.
Su idea central era que toda la riqueza de una nación provenía exclusivamente de la tierra. Sostenían que solo la agricultura era capaz de generar un «producto neto» (produit net), es decir, un excedente de producción por encima de los costes necesarios para obtenerla.