Para Malthus, el freno preventivo agrupa las conductas racionales por las que las personas moderan voluntariamente la formación de nuevas familias y el número de nacimientos, por ejemplo, casándose más tarde o limitando la fecundidad. Este tipo de control actúa sobre la tasa de natalidad y busca evitar que la población supere los recursos disponibles.
En el pensamiento maltusiano, la población tiende a crecer más rápido que los recursos, lo que llevaría, sin controles, a situaciones reiteradas de hambre y pobreza. Para explicar por qué este desajuste no se manifiesta de forma inmediata, Malthus distingue entre frenos positivos, que elevan la mortalidad (guerras, epidemias, miseria), y frenos preventivos, que reducen la natalidad antes de llegar a ese punto crítico.