La hipoteca es un tipo de préstamo a medio o largo plazo que permite adquirir una vivienda, local u otro inmueble sin disponer de todo el dinero en el momento de la compra. A cambio, el propietario se compromete a devolver el capital prestado más los intereses en un plazo determinado, mediante cuotas periódicas (normalmente mensuales).
Esta operación suele firmarse ante notario e inscribirse en el registro de la propiedad, lo que otorga seguridad jurídica a las partes.
En una hipoteca intervienen principalmente el deudor hipotecario, que recibe el dinero y asume la obligación de pago, y el acreedor hipotecario, normalmente una entidad bancaria, que concede el préstamo.
El inmueble queda gravado con un derecho real de garantía: si el deudor incumple de forma reiterada el pago de las cuotas, el acreedor puede promover la ejecución de la hipoteca y la venta forzosa del bien para recuperar la deuda pendiente. De este modo, el riesgo de impago se reduce para la entidad financiera.