Un impuesto progresivo es aquel cuya carga tributaria se incrementa más que proporcionalmente con el nivel de renta del contribuyente. En este sistema, los individuos con mayores ingresos no solo pagan más impuestos en términos absolutos, sino que también destinan un porcentaje mayor de su renta a ellos.
El objetivo principal de la progresividad es la redistribución de la riqueza y la consecución de una mayor equidad vertical. Esto significa tratar de manera diferente a quienes tienen una capacidad económica distinta, exigiendo un mayor esfuerzo fiscal a los más pudientes.
El ejemplo más claro de impuesto progresivo es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En la mayoría de países, este se estructura en tramos o escalones, aplicando tipos impositivos que son cada vez más altos a medida que aumenta la renta.
El funcionamiento de este sistema se basa en un tipo marginal y un tipo medio crecientes. El tipo marginal es el porcentaje que se aplica sobre la última unidad de renta obtenida, y es este el que define la progresividad del impuesto al aumentar con el nivel de ingresos.