La gestión del impuesto culmina con la presentación de la declaración de la Renta anual, donde se calcula la cuota final a pagar o a devolver. Durante el año, los contribuyentes suelen adelantar parte del impuesto a través de retenciones en sus nóminas o pagos a cuenta, que se regularizan en la declaración final.
La estructura de tramos del IRPF, con sus tipos marginales crecientes, materializa el principio de progresividad y redistribución de la riqueza que inspira este impuesto.