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Ley de los rendimientos decrecientes

Indica que, cuando se aumenta la cantidad de un solo factor productivo y se mantienen constantes los demás, llega un punto a partir del cual cada unidad adicional de ese factor aporta incrementos cada vez menores a la producción

La ley de los rendimientos decrecientes afirma que, si en el corto plazo se incrementa solo un factor de producción (como el trabajo) mientras otros permanecen fijos (como el capital o la tierra), la producción total sigue creciendo, pero cada nueva unidad aporta un aumento menor que la anterior. Esta idea explica por qué existe un punto óptimo en el uso de recursos dentro de una empresa o proceso productivo.

Productividad marginal y corto plazo

En microeconomía de la producción, esta ley describe cómo cambia la productividad marginal cuando se añade más cantidad de un factor variable a una combinación de factores fijos. Al principio pueden aparecer rendimientos crecientes, porque se aprovecha mejor la capacidad instalada y mejora la organización.

A partir de cierto umbral, más unidades del factor variable generan congestión, solapamientos y menor eficiencia en el uso del factor fijo. Cada trabajador adicional aporta menos producción que el anterior.

Rendimientos decrecientes y decisiones empresariales

La ley se formula para el corto plazo, cuando al menos un factor no puede ajustarse. En ese contexto, la producción total aún puede crecer, pero a un ritmo decreciente y, si se insiste en añadir factor sin ampliar los recursos fijos, puede estancarse o incluso caer.

Para las empresas, el principio señala la necesidad de encontrar un nivel óptimo de utilización de cada factor, de modo que el coste de una unidad adicional se compense con el ingreso extra que genera. Cuando el producto marginal cae por debajo de su coste, resulta antieconómico seguir incrementando ese factor.

Diferencias con los rendimientos de escala 

La ley de los rendimientos decrecientes se diferencia de los rendimientos de escala, que analizan qué ocurre cuando todos los factores aumentan proporcionalmente en el largo plazo. Aquí solo varía un factor y el resto permanece constante; en los rendimientos de escala, se modifican simultáneamente trabajo, capital y otros recursos.

Entender ambas ideas ayuda a analizar cómo cambian los costes de producción cuando una empresa crece o reorganiza su proceso productivo.

Aplicaciones más allá de la producción 

Este principio también se aplica de forma metafórica en otros ámbitos. En marketing, se habla de rendimientos decrecientes de la publicidad cuando cada euro adicional invertido genera menos ventas que el anterior.

En política económica, ocurre algo similar con nuevas rondas de gasto público o estímulos monetarios que producen efectos cada vez más modestos sobre el crecimiento. En todos los casos, la intuición es la misma: a partir de cierto punto, más de lo mismo rinde cada vez menos.

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