La ley se formula para el corto plazo, cuando al menos un factor no puede ajustarse. En ese contexto, la producción total aún puede crecer, pero a un ritmo decreciente y, si se insiste en añadir factor sin ampliar los recursos fijos, puede estancarse o incluso caer.
Para las empresas, el principio señala la necesidad de encontrar un nivel óptimo de utilización de cada factor, de modo que el coste de una unidad adicional se compense con el ingreso extra que genera. Cuando el producto marginal cae por debajo de su coste, resulta antieconómico seguir incrementando ese factor.