Cada componente de la renta tiene su propia «ley» de determinación. En salarios, Smith resalta la negociación y el poder relativo de trabajadores y patronos, mientras Ricardo vincula el salario a un «precio natural» cercano a la subsistencia.
Los beneficios dependen de la abundancia o escasez de capital y de la competencia entre capitalistas. Donde el capital es muy abundante, la tasa de ganancia tiende a ser menor, y donde es escaso, suele ser más alta.
La renta de la tierra se explica en Ricardo mediante la renta diferencial. Las tierras más fértiles y mejor situadas generan un excedente respecto a las peores tierras en uso, y esa diferencia se convierte en renta para el terrateniente.
Con el tiempo, el concepto de leyes de la distribución se amplía y se incorpora el enfoque marginalista, que relaciona las remuneraciones con la productividad marginal de cada factor. Además, se añaden elementos institucionales, de poder y de política pública para explicar el reparto de la renta.