Estos recursos son bienes fungibles, es decir, son intercambiables entre sí, ya que un barril de petróleo o una tonelada de cobre de una determinada calidad son iguales independientemente de su productor.
Por esta razón, las materias primas se negocian en mercados globales, donde sus precios se determinan por la oferta y la demanda a nivel mundial. Estos precios suelen ser muy volátiles, ya que dependen de factores geopolíticos, climáticos, tecnológicos y de las fluctuaciones del ciclo económico global.
Para muchos países en desarrollo, la exportación de materias primas constituye la principal fuente de ingresos. Sin embargo, esta especialización puede generar problemas como la «maldición de los recursos naturales». Esta es una situación en la que la abundancia de recursos naturales paradójicamente obstaculiza el desarrollo económico a largo plazo, al desincentivar la diversificación industrial y generar inestabilidad macroeconómica debido a la volatilidad de los precios.