Un mercado de competencia perfecta, o mercado perfectamente competitivo, es un modelo teórico que representa la forma más pura de competencia. Para que un mercado sea considerado perfectamente competitivo, deben cumplirse varias condiciones estrictas:
- Debe haber un gran número de compradores y vendedores, de modo que la participación de cada uno de ellos sea muy pequeña en relación con el total del mercado. Esto implica que ningún agente individual tiene poder de mercado para fijar el precio; son todos precio-aceptantes, es decir, toman el precio como un dato determinado por el mercado.
- El producto que se intercambia debe ser homogéneo, lo que significa que los bienes ofrecidos por los diferentes vendedores son idénticos a los ojos de los consumidores. No hay diferencias de calidad, marca o diseño, por lo que a los compradores les es indiferente a qué vendedor comprar.
- Debe existir libertad de entrada y salida del mercado, lo que significa que no hay barreras (legales, tecnológicas o de coste) que impidan que nuevas empresas entren a competir si ven una oportunidad de beneficio, o que las empresas existentes salgan si incurren en pérdidas.
- Finalmente, se asume que existe información perfecta, es decir, que todos los compradores y vendedores tienen un conocimiento completo de los precios y las condiciones del mercado.