En el ámbito del socorro y la recuperación, el New Deal creó numerosas agencias para combatir el desempleo masivo a través de programas de obras públicas a gran escala, como la construcción de carreteras, puentes, presas y parques nacionales (a través de agencias como la Public Works Administration y el Civilian Conservation Corps). También se implementaron programas de ayuda a los agricultores para estabilizar los precios agrícolas y se concedieron préstamos a empresas y particulares para evitar la quiebra.
En el plano de la reforma, el New Deal transformó permanentemente el marco regulatorio e institucional del país. Se introdujeron regulaciones estrictas en el sistema bancario y financiero para aumentar su estabilidad (como la Ley Glass-Steagall de 1933, que separaba la banca comercial de la de inversión), y la creación de la Securities and Exchange Commission o SEC).
Con el New Deal se fortalecieron los derechos de los trabajadores a sindicarse y a la negociación colectiva (Ley Wagner de 1935). Y, quizás lo más importante, se sentaron las bases del Estado de bienestar estadounidense con la aprobación de la Ley de Seguridad Social en 1935, que estableció un sistema nacional de pensiones de jubilación, seguro de desempleo y ayudas para discapacitados y familias con hijos dependientes.