El orden espontáneo, u «orden auto-generado», es una idea clave de la Escuela Austríaca y del liberalismo clásico. Principalmente, se contrapone al «orden creado» o «diseñado», que es el resultado de un plan deliberado (como la organización de un ejército o una empresa).
Por el contrario, un orden espontáneo emerge de forma no intencionada a partir de las interacciones descentralizadas de individuos que siguen reglas generales de conducta. De hecho, el lenguaje, la moral, el derecho consuetudinario y, sobre todo, el mercado, son los ejemplos paradigmáticos de órdenes espontáneos.
En este contexto, Friedrich Hayek argumentó que la sociedad moderna es demasiado compleja para ser diseñada o planificada centralmente. Esto se debe a que el conocimiento relevante para coordinar la actividad económica está disperso entre millones de personas y, por consiguiente, ninguna mente o comité puede poseerlo en su totalidad.