La Peste negra fue la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, la cual asoló Europa y Asia en el siglo XIV. El brote se originó probablemente en Asia Central o China y se propagó hacia el oeste a través de las rutas comerciales de la seda, transportado por las pulgas de las ratas negras que viajaban en las caravanas y barcos.
Un hito clave en su entrada a Europa fue el asedio mongol a la ciudad de Caffa, en la península de Crimea, donde se emplearon cadáveres infectados como proyectiles. Desde allí, las galeras genovesas llevaron el patógeno hacia puertos mediterráneos como Mesina y Génova, extendiéndose con rapidez por toda Italia y, posteriormente, por el resto de las naciones europeas, desde la península ibérica hasta Escandinavia y Rusia.