Conviene distinguir entre salario nominal y salario real.
El salario nominal es la cantidad de dinero que recibe el trabajador, mientras que el salario real mide el poder adquisitivo de ese dinero, es decir, la cantidad de bienes y servicios que puede comprar.
El salario real se calcula ajustando el salario nominal por la inflación. Por ejemplo, si los salarios nominales aumentan un 3% en un año, pero la inflación es del 5%, el salario real de los trabajadores ha disminuido un 2%, mermando su capacidad de compra y su nivel de vida.
Los salarios son un componente crucial de la macroeconomía. Por un lado, representan un coste para las empresas y, por otro, son el motor principal de la demanda de los consumidores. Unos salarios bajos pueden aumentar la competitividad de las empresas, pero también pueden deprimir el consumo interno.
El debate sobre el salario mínimo, la negociación colectiva y las políticas salariales es central en la política económica, buscando un equilibrio entre la rentabilidad empresarial, la equidad social y la estabilidad macroeconómica.