La teoría del consumo (o teoría del consumidor) estudia el comportamiento de los agentes económicos a la hora de asignar su renta.
Parte de la idea de que los consumidores son racionales y tienen preferencias definidas, lo que les lleva a elegir aquellas cestas de bienes que les reportan mayor bienestar, siempre dentro de las posibilidades que les permite su nivel de ingresos y los precios del mercado.
Para explicar estas decisiones, la teoría utiliza dos conceptos clave:
- Las curvas de indiferencia. Representan las distintas combinaciones de productos que ofrecen el mismo nivel de satisfacción al usuario.
- La restricción presupuestaria. Marca el límite de lo que puede comprar. El punto óptimo de consumo se encuentra donde el individuo logra la máxima utilidad posible sin exceder su capacidad de gasto.