En primer lugar, la teoría de la dependencia explica que las economías periféricas tienden a especializarse en actividades de bajo valor añadido y alta vulnerabilidad externa, mientras importan tecnología, capital y bienes complejos. Por consiguiente, esa estructura limita la capacidad de acumular productividad, diversificar la producción y sostener mejoras distributivas.
Además, el enfoque subraya que la dependencia no es solo comercial, sino también financiera, tecnológica y empresarial. Así, cuando las decisiones clave de inversión, innovación y acceso al crédito se toman fuera del país, se reducen los márgenes de autonomía para diseñar una estrategia nacional de desarrollo.