En la práctica, la PPA no se cumple de manera perfecta por la existencia de costes de transporte, aranceles, controles de capital, bienes no comerciables y diferencias de calidad o preferencias.
Estos elementos generan desviaciones entre el tipo de cambio observado y el tipo de cambio de paridad. Sin embargo, la teoría sigue siendo una referencia útil para analizar tendencias de largo plazo y para evaluar si una moneda parece sobrevalorada o infravalorada en comparación con su poder de compra interno.
La paridad del poder adquisitivo tiene usos importantes en la comparación internacional. Por una parte, permite recalcular el PIB y la renta per cápita de los países en términos de PPA, lo que ofrece una medida más ajustada del nivel de vida que las comparaciones a tipos de cambio de mercado. Por otra, se utiliza en análisis de trading y macroeconomía para detectar desequilibrios cambiarios y estudiar cómo la inflación, la competitividad y los diferenciales de precios influyen en la evolución de las monedas.