Formulada por el economista británico David Ricardo en 1817 en su obra Principios de Economía Política y Tributación, esta teoría revolucionó la comprensión del intercambio global al superar el concepto de ventaja absoluta de Adam Smith.
Ricardo demostró que no es necesario que un país sea el mejor fabricando un producto para exportarlo; lo crucial es que sea «menos ineficiente» en ese sector comparado con otras opciones internas.
Por ejemplo, si un país A es mejor que el país B tanto haciendo ordenadores como cultivando trigo, pero su superioridad es mucho mayor en ordenadores, le convendrá dedicar todos sus recursos a la tecnología e importar el trigo de B.
De esta forma, la producción mundial total aumenta y ambos países pueden consumir más que si intentaran ser autosuficientes (autarquía).