En una economía globalizada, el tipo de cambio actúa como el mecanismo de ajuste que conecta los precios internos con los externos. Su valor fluctúa constantemente en los mercados de divisas (Forex) debido a la interacción entre la oferta y la demanda. Si muchos inversores quieren comprar una moneda, su precio sube (apreciación); si prefieren venderla, su precio baja (depreciación).
Existen dos formas principales de clasificarlo:
- Tipo de cambio nominal. Es la cotización directa que vemos en las casas de cambio (por ejemplo, 1 euro = 1,10 dólares).
- Tipo de cambio real. Ajusta esa cotización teniendo en cuenta la inflación de ambos países, lo que permite medir el verdadero poder adquisitivo y la competitividad de una economía frente a sus socios comerciales.