En economía y finanzas, los tipos de interés se utilizan para medir el coste o el rendimiento asociado al uso del dinero durante un tiempo. Por ejemplo, si una persona solicita un préstamo, el tipo de interés representa lo que paga por ese dinero; en cambio, si ahorra o deposita fondos, puede representar lo que recibe por cederlos temporalmente.
Además, los tipos de interés influyen en decisiones cotidianas como financiar una compra, elegir entre ahorro e inversión o comparar productos bancarios. Por ello, entenderlos ayuda a valorar mejor el coste total de una deuda y, al mismo tiempo, la rentabilidad real de una alternativa de ahorro.