Un trade-off aparece cuando existen restricciones (tiempo, presupuesto, riesgo, capacidad productiva o información) y, por tanto, no se puede maximizar todo a la vez. En consecuencia, cada decisión implica renunciar a parte del beneficio de la alternativa descartada, lo que se conoce como coste de oportunidad.
Asimismo, los trade-offs ayudan a ordenar prioridades y a hacer explícitos los criterios de elección. Por ejemplo, una empresa puede buscar crecer rápido, pero ese crecimiento suele exigir más inversión y, por tanto, asumir mayor riesgo o reducir márgenes en el corto plazo.