En la práctica, una transacción puede ser inmediata (pago al contado y entrega en el acto) o diferida (pago aplazado, entregas parciales o servicio por fases). Sin embargo, incluso cuando es simple, siempre existe un «cierre» explícito o implícito: aceptación del precio, confirmación del pedido o firma del contrato.
Asimismo, las transacciones pueden realizarse en mercados físicos o digitales, y pueden estar mediadas por terceros, como plataformas, bancos o intermediarios. En consecuencia, el coste total no siempre es solo el precio, sino también el tiempo, la información y los trámites necesarios para completarla.